martes, 10 de diciembre de 2024

Prefiero

 Prefiero quedarme tan solo
con la gente que sonríe,
con la que me entrega tiempo,
y hace de cualquier día
un menú de algarabías.

La que se alegra el hallarme,
cualquier día, a cualquier hora,
y me entrega en un abrazo
o tal vez con una lagrima,
sus sentimientos por mi.

Prefiero la gente sincera,
la que me mira a los ojos,
la que no anda con rodeos,
para decirme de frente
lo que quizás no quiero oír.

La que me estrecha la mano
con deseos de estrecharla,
la que no se anda fijando
si ando vestida de marca,
pues tan solo le interesa
saber que ha sido de mi.

Prefiero, si, la prefiero,
la gente que es como estrella,
la que ilumina mi senda,
o que camina conmigo
ofreciéndome su luz.

Las demás no me interesan,
me hacen perder solo el tiempo,
pueden seguir su camino,
y perderse en su destino,
lejos, muy lejos de mi.

Mariella Bobadilla Pichardo 
Derechos reservados/1998


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SER

Particula soy de la vida
con poder de razonar,
ave libre, fuertes alas
son este don de pensar.

Volar de fuera hacia dentro,
de dentro afuera volar,
porque soy eso, una esencia
que se permite idear.

Volatil chispa que expande
mi cuerpo etéreo mental,
sobrepasa las fronteras
cuando vuelvo a razonar.

A veces creo que es locura
este poder vislumbrar,
percepcion de nuevas formas
que no se pueden tocar.

Efervescencia tan mía
que me obliga a caminar,
espacios no descubiertos,
mundos por analizar.

Pero es tan grato a mi alma
poderme desintegrar,
en enérgicas partículas
de ideas y levedad.

Instinto e impulso de escape
de material realidad,
es el mejor privilegio
con que se puede contar.

Nadar en mis pensamientos,
escurrirme allí y flotar,
estoy segura, no hay nada,
que se pueda comparar!

Evaporar la conciencia
de la materia es llegar,
a lógica de misterios
al concepto, a la verdad!

La creación no surgió
de pesado material,
si no que fue de la idea
expresada en voluntad,
del álito del divino
que es principio y es final.

Pensando yo he descubierto
que esta forma de sentir,
es de la divinidad el latir
en la hondura de mi misma,
enseñándome a volar!

M. Bobadilla Pichardo