domingo, 10 de noviembre de 2024

Vida

Tan cerca estoy de ti, oh! muerte,

que vaticinas el final de mis batallas,

que declaras el término final

de mis victorias.


No se cuando vendrás,

porque eres esa incógnita,

que gravitas como espada fantasmal,

como patente realidad sobre mi sino.


Mas no te rindo a ti tributo alguno,
ni poema, ni cántico, ni ofrenda,
rindo homenaje en contrición solo a la vida,
la que logró forjarme a golpe y fuego.

Le rindo pleitesía solo a la vida,
que me legó el soñar y percibir,
que me dono sentir con regocijo,
que me dejó luchar con esperanza.

A ti vida plena de deleites y optimismos
que singularmente yo he vivido,
a los momentos de lágrimas alegres,
a los momento sagrados y queridos.

A ti vida, mi cántaro grávido y repleto
de ensoñaciones y logros concluidos,
donde sin lugar a dudas he logrado,
ser como un árbol florido y perfumado.

Mariella Bobadilla Pichardo/2024.
Derechos reservados.

SER

Particula soy de la vida
con poder de razonar,
ave libre, fuertes alas
son este don de pensar.

Volar de fuera hacia dentro,
de dentro afuera volar,
porque soy eso, una esencia
que se permite idear.

Volatil chispa que expande
mi cuerpo etéreo mental,
sobrepasa las fronteras
cuando vuelvo a razonar.

A veces creo que es locura
este poder vislumbrar,
percepcion de nuevas formas
que no se pueden tocar.

Efervescencia tan mía
que me obliga a caminar,
espacios no descubiertos,
mundos por analizar.

Pero es tan grato a mi alma
poderme desintegrar,
en enérgicas partículas
de ideas y levedad.

Instinto e impulso de escape
de material realidad,
es el mejor privilegio
con que se puede contar.

Nadar en mis pensamientos,
escurrirme allí y flotar,
estoy segura, no hay nada,
que se pueda comparar!

Evaporar la conciencia
de la materia es llegar,
a lógica de misterios
al concepto, a la verdad!

La creación no surgió
de pesado material,
si no que fue de la idea
expresada en voluntad,
del álito del divino
que es principio y es final.

Pensando yo he descubierto
que esta forma de sentir,
es de la divinidad el latir
en la hondura de mi misma,
enseñándome a volar!

M. Bobadilla Pichardo