Tan cerca estoy de ti, oh! muerte,
que vaticinas el final de mis batallas,
que declaras el término final
de mis victorias.
No se cuando vendrás,
porque eres esa incógnita,
que gravitas como espada fantasmal,
como patente realidad sobre mi sino.
Mas no te rindo a ti tributo alguno,
ni poema, ni cántico, ni ofrenda,
rindo homenaje en contrición solo a la vida,
la que logró forjarme a golpe y fuego.
Le rindo pleitesía solo a la vida,
que me legó el soñar y percibir,
que me dono sentir con regocijo,
que me dejó luchar con esperanza.
que me legó el soñar y percibir,
que me dono sentir con regocijo,
que me dejó luchar con esperanza.
A ti vida plena de deleites y optimismos
que singularmente yo he vivido,
a los momentos de lágrimas alegres,
a los momento sagrados y queridos.
que singularmente yo he vivido,
a los momentos de lágrimas alegres,
a los momento sagrados y queridos.
A ti vida, mi cántaro grávido y repleto
de ensoñaciones y logros concluidos,
donde sin lugar a dudas he logrado,
ser como un árbol florido y perfumado.
de ensoñaciones y logros concluidos,
donde sin lugar a dudas he logrado,
ser como un árbol florido y perfumado.
Mariella Bobadilla Pichardo/2024.
Derechos reservados.
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