inclino el gesto y la beso,
sin cobas ni pleitesías,
pero con filial afecto.
Al Africa esclava rindo
honestamente respeto,
por el sudor y la sangre
con que abonó nuestro suelo.
Al Taino reverencias,
dueno real de estas tierras,
que humillado y mancillado
fue el martir de aquella gesta.
Cinco siglos han pasado,
cinco siglos de existencia,
y a pesar de tantos años,
no hemos roto las cadenas.
Cadenas de la ignorancia,
fuerte yugo de pobreza,
esclavitud que es mas triste
que las más antiguas rejas.
Pero este crisol de razas
con tantos años a cuestas,
aun conserva la esperanza
de un mañana con mas suerte.
Un porvenir promisorio,
un destino que no cueste
tanta esclavitud a este pueblo,
ni tantos siglos por verse!
M. Bobadilla Pichardo/ 5to.
Centenario del encuentro de 2 razas. 1992