Te quedó grande tenerme,
demasiado inmenso este ser.
Una constelación de emociones
que fallaste en comprender.
Te quedó grande mi amor,
mi pensar, mi vislumbrar,
porque eras corto de vista,
impedido en el volar.
Por ello siempre intentaste
estas alas recortar,
disminuirme empeñado,
de encarcelarme en tu red.
Sucedió lo inevitable
cuando se acorrala a un ser,
que muerde y bate sus alas
para su jaula romper.
Mariella Bobadilla Pichardo
Derechos reservados/1987
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